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La Ruta de la Leche

Foto: Walter Wust

En 1942, Nestlé inició sus operaciones de acopio de leche en la ciudad de Chiclayo, en la costa norte del Perú, donde adquirió un fundo con el objetivo de incentivar la cría de ganado lechero. Más tarde, en su búsqueda de más y mejores tierras, encontró en Cajamarca el lugar ideal para desarrollar esta actividad. Así, en 1946, se emprendieron diversos proyectos que en el corto lapso de un año multiplicaron por nueve el volumen inicial de acopio en la región.

A causa de este explosivo crecimiento, Nestlé decidió construir una planta precondensadora de leche en el distrito de Baños del Inca, que inauguró el 5 septiembre de 1947. Estas instalaciones procesan actualmente cerca de 250 mil litros de leche al día.

Anteriormente, a finales de la década de 1940, Nestlé inició la importación de ganado, comenzó a sembrar pasto con mejores semillas, y contrató a un staff de técnicos de primer nivel para asesorar a los ganaderos locales. En 1950, se inauguró la primera ruta de acopio de leche en Cajamarca, que desde la planta de Baños llegaba hasta una zona conocida como El Empalme, en la carretera a Hualgayoc. Después se abrió la ruta dos en el camino a Celendín. Hoy, son 29 las rutas de acopio operadas por muchos camiones que recorren un total de 6.582 kilómetros diarios.

La apertura de las rutas lecheras desató al inicio un verdadero auge de construcción de caminos a través del llamado ‘trabajo de república’, una suerte de labor comunitaria heredera de la minka del tiempo de los incas. Nestlé ponía su maquinaria a disposición de los campesinos y estos abrían caminos en función de la ruta de la leche. Comentan los ganaderos más antiguos que por esa época lo único seguro en la campiña era la llegada del camión recolector de Nestlé.